¿Cómo debemos abrigar a nuestros hijos durante el invierno?

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Cuando tienes hijos pequeños es muy importante prestar una especial atención a su abrigo y a cómo se protegen del frío. Los niños son algo más delicados y sensibles al frío, por lo que las bajas temperaturas que se pueden llegar a alcanzar durante el invierno en algunas zonas, pueden provocar constantes resfriados y constipados entre los más pequeños. Y si no se abrigan correctamente, estos problemas aparecerán con mayor frecuencia.

Aunque también hay que decir que muchos padres y madres, por el miedo a esos constipados y resfriados, quizás abrigan demasiado a sus hijos, pareciendo que van a viajar al auténtico Polo Norte. Es importante abrigar lo necesario, pero no en exceso. De modo que siguiendo los consejos de la tienda de ropa infantil www.primeraedad.es, a continuación os vamos a dar las claves para conseguir abrigar correctamente a los más peques de casa. Es importante diferenciar entre niños pequeños y bebés recién nacidos.

 ¿Cómo abrigar a los recién nacidos?

Hay que tener en cuenta que un bebé recién nacido apenas tiene grasa que le proteja, así como que su sistema de termorregulación no termina de funcionar como debería. Si a esto le sumamos que todavía no andan y que apenas se mueven, lo que no les permite niñogenerar su propio calor, todavía. Aún así, es importante no abrigar demasiado a los bebés, ya que existe el riesgo de que su cuerpo produzca febrícula, una sensación muy similar a la fiebre.

Se recomienda que los bebés siempre lleven una capa extra en comparación con nosotros, por lo que con un body, una camiseta y alguna chaquetilla podría ser suficiente para abrigar al peque. Siempre y cuando las temperaturas no sean demasiado excesivas. En ese caso, se puede añadir unos guantes, una bufanda y un gorro que les proteja las orejas y la garganta.

Si aún así tienes dudas, siempre puedes tocar la frente de tu bebé para ver más o menos como se encuentran y saber si están demasiado calientes o húmedos.

¿Cómo abrigar a los niños pequeños?

Cuando el niño ya no es tan pequeño y ha obtenido algo de grasa corporal, significa que ya puede disfrutar de unas capas menos. Aquí, aunque es importante que vaya abrigado, se recomienda que sigan más o menos el mismo protocolo que las personas adultas. De modo que el abrigo de los niños dependerá principalmente de los padres.

Y si el niño todavía cochecito, aún es menos necesario un abrigo excesivo. Piensa que el coche les protege del viente y del aire, por lo que la sensación de frío es mucho menor. No hay que olvidar que lo peor para un bebé es que entre en proceso de sudoración, ya que el sudor moja directamente la ropa dejándola húmeda para el resto del día. Esto puede provocar que aunque la temperatura sea alta, el bebé sienta un frío constante que puede provocar diferentes problemas.

Mientras que si ya no van en cochecito, bastará con que utilicen las mismas prendas que nosotros. Y es que aunque ya no tienen al cochecito para que les proteja, el andar y el movimiento les permitirá generar calor ellos mismos.

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